
Creo que Formas de volver a casa llegó a mí antes de leerlo. Iba en el metro, de regreso a casa, cuando vi a una chica leyendo un libro rojo. No recuerdo qué estación era ni tampoco su rostro, pero sí recuerdo perfectamente la portada. Me quedé mirando esa fotografía en blanco y negro de un niño dormido durante un viaje. Había algo familiar en esa imagen. Pensé en el significado literal y metafórico de esa foto.
Terminé buscándolo por simple intuición y hoy lo guardo con mucho aprecio porque siento que no solo cuenta una historia, sino que despierta memorias, desde la ternura y el cariño por aquella época. La ternura de recordar esos trayectos de regreso después de pasar horas jugando hasta quedar completamente agotado. Cuando todavía existía tiempo para pasar la tarde entera afuera y el cansancio de la aventura terminaba venciendo en el asiento trasero de un auto o durante un viaje de vuelta. Dormirse mientras alguien más conducía el camino a casa.
Esta novela de Alejandro Zambra conecta mucho con esa sensación. Pero también con otra parte de la infancia que el libro retrata de manera muy honesta: ese momento en que uno comienza a crecer y entiende que, mientras jugábamos o simplemente observábamos el mundo desde nuestra altura de niños, alrededor estaban ocurriendo cosas difíciles. Los adultos suelen creer que los niños no entienden nada, que ciertas conversaciones o tensiones pasan desapercibidas simplemente por la edad. Pero uno sí percibía cosas: silencios extraños, preocupaciones, cambios de ánimo, conversaciones a medias. Quizás no existía la comprensión total, porque claro, no se hablaba.
Me llamó mucho la atención la idea de los niños como espectadores de la historia. No solamente de la historia familiar, sino también de la historia social. De lo que ocurría con los vecinos, con las personas que vivían cerca, con el ambiente del barrio y con el país mismo.
Porque sí, en aquel entonces parecía existir una relación más cercana con quienes compartían las mismas calles. Los niños crecíamos viendo gente, escuchando historias, reconociendo rutinas ajenas y sintiéndonos parte de un entorno común.
Y quizás por eso este libro se siente tan cercano. Porque más que intentar reconstruir el pasado desde la nostalgia, invita a detenerse un momento y volver a mirar aquello que todavía vive en nuestra memoria. Volver a casa no siempre significa regresar a un lugar físico; a veces significa reencontrarse con ciertas sensaciones, con la manera en que mirábamos el mundo cuando éramos niños, con esa parte nuestra que todavía necesita ser escuchada y cuidada.
La vida también nos pide eso de vez en cuando: volver un instante a esos recuerdos que nos formaron, honrarlos y alimentar aquello que todavía permanece vivo dentro de nosotros.
Ficha técnica
Título: Formas de volver a casa
Autor: Alejandro Zambra
País: Chile
Año de publicación: 2011
Género: Novela / Autoficción / Literatura contemporánea
Editorial: Anagrama
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