Andrés Montero te lleva rápidamente a la escena, al campo, a ese relato propio y característico de lo rural y de su gente. En Tres noches en la escuela aparece con claridad esa forma de narrar: un libro entretenido, fresco, breve y de lectura fácil. Me hubiese gustado toparme con este libro durante mi adolescencia.

El libro comienza con la llegada de un hombre que, junto a su yegua, es recibido en una casa y ofrece una historia. Desde ahí se abre el relato de un grupo de niños que deben pasar tres noches en su escuela rural. Lo que en un principio parece una experiencia casi cotidiana comienza lentamente a transformarse: la noche cambia los espacios, los sonidos se vuelven más presentes y la imaginación empieza a ocupar lugares que durante el día pasan desapercibidos.

Entre conversaciones, silencios y pequeños miedos, esas tres noches terminan convirtiéndose en una especie de rito de paso. No se trata solo de permanecer en la escuela, sino de enfrentarse por primera vez a esa sensación extraña de que el mundo puede ser más amplio y más misterioso de lo que parecía.

Para mí, la experiencia de leer esta historia se transformó rápidamente en el deseo de saber qué iba a ocurrir y cómo terminaría. Pero también en reconocer algo muy familiar. Es fácil sentirse identificado con algunos personajes o con ciertas sensaciones que solo deja ese lugar: la escuela, los amigos, y ese personaje al que no se le tiene respeto, sino miedo. A medida que el relato avanza y se conoce un hecho que explica su historia, uno empieza a comprender por qué actúa de esa forma. Y en ese momento el libro logra algo interesante: convertir el miedo inicial en una forma de entendimiento.

Ficha técnica

  • Título: Tres noches en la escuela
  • Autor: Andrés Montero
  • Editorial: SM Ediciones
  • Colección: El Barco de Vapor, Serie Roja
  • Año de publicación: 2020
  • País: Chile
  • Idioma: Español
  • Número de páginas: 168

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